jueves, 6 de abril de 2017

Escapada de 4 días a La Rioja



   Si cerráis los ojos y os preguntan por La Rioja, seguramente penséis en vino. Pero, ¿y si os dijeramos que también es aguas termales, pueblos de piedra y hasta huellas de dinosaurio? Sí, una vez que conoces La Rioja descubres que el vino es "sólo" el complemento perfecto para regar el viaje. En esta escapada de 4 días a La Rioja te proponemos lugares para enamorarte de esta tierra. El post lo hemos dividio en cuatro partes, las cuatros zonas principales de La Rioja, para que preparéis vuestra ruta como mejor os parezca.


Rioja Baja


   Nuestro punto de partida para descubrir La Rioja durante 4 días fue esta zona que cuenta con unos cuantos puntos de interés que muestran la diversidad de esta provincia. Ya se comienzan a ver los primeros tímidos viñedos, aunque no es esta zona la idónea para ello. Más allá de esa denominación de orígen vinícola, encontramos una joya barroca del Siglo XVI que alberga la colonia de cigüeña blanca más grande del mundo sobre un único edificio. Se trata de la Colegiata de San Miguel en el pueblo de Alfaro y es absolutamente impresionante.


   Continuamos hasta la ciudad de Calahorra, donde destaca su Catedral de estilo predominantemente gótico. Para los fans de la verduda tenéis el Museo de la Verdura, al que no entramos pero que nos resultó muy curioso.

   Arnedo fue nuestro siguiente punto, con un casco histórico que puedes recorrer en un agradable paseo pero que realmente debe su fama a la fabricación de zapatos. Hay un polígono industrial con varios outlets donde poder conseguir buenos precios de las mejores marcas. Seguismo hasta el pequeño pueblo de Arnedillo, que nos encantó. Su pequeña dimensión nada tiene que ver con su atractivo, que es enorme. Merece la pena un paseo por la ribera del río Cidacos, donde puedes encontrar un antiguo molino y observar  desde allí el vuelo tranquilo de los buitres. Y como premio final, ¿qué os parece un baño en las pozas de Arnedillo por 0 euros? Un spa natural de aguas termales. Suena bien...



   Algo que no entraba en nuestros planes pero que resultó ser muy divertido, fue una pequeña incursión por la llamada Ruta de los Dinosaurios. Pudimos ver una pequeña muestra cerca del pueblo de Arnedillo aunque mucho más interesante nos pareció el yacimiento de Valdecevillo -cercano al pueblo de Enciso-, donde se pueden observar icnitas -huellas de dinosaurio- muy claras y bien conservadas.


Logroño

   
   Una ciudad para disfrutar durante media jornada de la ruta aunque recomendamos encarecídamente hacer noche allí para disfrutar de la conocida localmente como "Senda de los Elefantes" o Calle Laurel. Según nos contaron allí, se le llama así por la forma de andar que tiene la gente al terminar la ruta de tapas y vinos; ahí es nada. Y es que en esta famosa calle uno sabe cómo empieza pero no cómo acaba. Además, los bares compiten entre ellos por ofrecer la mejor tapa, perfectas para acompañar con un buen Rioja.


   Pero Logroño también posee un casco antiguo que recorrer, una bendición para aquellos a los que nos gusta perdernos callejeando. Por el camino encontraréis la Concatedral de Santa María la Redonda, la calle Ruavieja y sus calados - o bodegas subterráneas -, el Parlamento riojano o el Museo del Vino.

Calle Ruavieja
Conctedral de la Redonda

La Rioja Alta


   Los pueblos que más nos gustaron se encuentran en esta zona que hace frontera con Álava. Es perfecta para recorrer en un día e incluso hacer alguna pequeña incursión en la conocida como Rioja Alavesa. Nosotros comenzamos visitando un precioso pueblo de esta zona llamado Elciego que, si bien mucha gente lo conoce porque alberga la impresionante y moderna Bodega del Marqués de Riscal, es mucho más que eso. Sus edificios de piedra te invitan a sentirte en épocas pasadas, donde los cascos de los caballos resonaban con fuerza por sus estrechas calles.



   De camino a otros pueblos, los viñedos han dejado su timidez y se muestran exhuberantes a ambos lados de la carretera. En la parte más importante de la famosa Ruta del Vino, todo lo cubre la uva, que se almacena en barricas de madera en las cientos de bodegas que existen por la zona.  Así llegamos a Briones y San Vicente de la Sonsierra, dos pueblos vecinos que descansan también entre calles empedradas. Destaca el Museo Vivanco y el casco histórico en el primero y el conjunto monumental construído en el siglo X como fortaleza en el segundo.

Fortaleza de Briones
   Siguiendo el transcurso del río Ebro, llegamos a las localidades de Briñas y Haro. Esta última es reconocida por albergar múltiples bodegas en su famoso Barrio de la Estación. Aquí encontraréis algunas de las más importantes del país y, en concreto, de la denominación de origen Rioja. Nosotros visitamos dos de ellas, cada una con algo diferente que merece una visita. En Bodegas Muga comprobamos que la tradición no está reñida con la modernidad y nos sorprendimos con su manera de hacer el vino, desde que la uva está en la cepa hasta su embotellado. 


   En las bodegas de Ramón Bilbao pudimos disfrutar de una cata de 5 vinos donde aprendimos más sobre el aroma, el color y el sabor de los caldos. Una experiencia redonda y 100% recomendable. 

Cata en Ramón Bilbao

   Quizás uno de los pueblos más bonitos que vimos fue Sajazarra. Situado al Oeste de La Rioja, este pequeño rincón esconde calles de piedra y un castillo imponente que, actualmente, es de propiedad privada. Por sus calles caminan señores de bastón, palillo y boina que se quedan mirando a los forasteros y te saludan con ese "heeey" tan real y típico.

Casa en Sajazarra
    Otros puntos de interés que nos encantaron y que merecen una parada fueron la Ermita de San Felices, ubicada en lo alto de un peñasco y desde donde se puede observar del magnífico vuelo del buitre; y el pueblo de Cañas con su magnífica abadía cistercense del Siglo XIII.


Abadía Cisterciense de Cañas


La Sierra

    
   De visita obligada son sus dos monasterios declarados Patrimonio de la Humanidad: el de Suso y el de Yuso. El primero aparece imponente cuando enfilas la carretera de bajada al pueblo de San Martín de la Cogolla, vecino de Berceo, cuna del castellano y pueblo natal de Gonzalo de Berceo. El segundo se esconde tímido a poca distancia en la ladera de un monte cercano.

Monasterio de Suso
   De camino a la preciosa Sierra de la Demanda, encontramos Santo Domingo de la Calzada con su bonita catedral y sus dos Paradores de Turismo que merece la pena ver. Pero siguiendo la ruta encontramos una de las joyas del viaje, el pueblo de Ezcaray. Su centro histórico es una auténtica maravilla, con antiguas casas que nos recordaban a los caseríos vascos y un ambiente estupendo en sus plazas.

Ezcaray en flor
Iglesia Santa María la Mayor (Ezcaray)
   Y para terminar, muy cercano a Ecaray, encontramos el pueblo de Zaldierna donde el tiempo parece haber retrocedido, donde las calles y casas empedradas crean una estampa preciosa junto a las faldas de los montes de La Rioja.


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