Una persona camina por Madrid y se detiene delante de un mural pintado con spray. Otra persona, minutos después, hace exactamente lo mismo. Las dos personas ven lo mismo pero su opinión es totalmente diferente. La primera lo define como vandalismo, como una falta de respeto, incluso como una chiquillada. La segunda, como una obra de arte, como una imagen con un mensaje para todos, como algo digno de admirar, como la creación de un verdadero artista. El eterno dilema del arte urbano.
| La mirada crítica |


