lunes, 9 de noviembre de 2015

Experiencia en el Lago Titicaca - Alojamiento con una familia local en Llachón (Puno)


   Cuando observas el Lago Titicaca te preguntas el porqué de esa designación. La imagen de ese manto de agua infinita y de las olas que se mueven en cualquier dirección, buscando un final que les queda lejos, muy lejos, te hace dudar y lo sientes como un mar, un océano, un "algo más" que un lago. Pero su situación a 3.800 msnm te devuelve a la realidad, tan lejos del mar y a la vez sientes tocarlo. Quizás por eso haya sido uno de los sitios más especiales y mágicos en los que hemos estado. El lago transmite una energía que te inunda por dentro y te hace comprender su historia y la emoción con la que los lugareños hablan de él.


    Son varias las leyendas que nos llevan a su nombre. A nosotros nos ha gustado especialmente una de ellas proveniente de la época en que los Apus (dioses de las montañas) cuidaban de los seres humanos que habitaban esta zona. Los humanos, rodeados de tierras fértiles y con todas sus necesidades cubiertas, incumplieron la única prohibición que les impusieron estos dioses y se aventuraron, incitados por el diablo, a descubrir el Fuego Sagrado que permanecía en lo alto de sus montañas.

    Los Apus, furiosos por tal hecho, mandaron a decenas de pumas a terminar con todos aquellos traidores. Todos, excepto una pareja, fueron devorados. Tal fue el dolor que sintió el Inti (Dios del Sol) al ver lo que había ocurrido, que no paró de llorar durante días y días. Con sus lágrimas se crearon las aguas del lago navegable más alto del mundo y en ellas despertó la pareja que sobrevivió al enfado de los Apus, en una barca que navegaba sin rumbo por el Titicaca y rodeados de aquellos pumas convertidos ahora en piedras. De ahí puede tener su orígen la palabra Titicaca, ya que "Titi" significa puma y "kaka" significa piedra. Titicaca, el lago de los pumas de piedra.

Sintiendo el Titicaca en Llachón

  
    Después de haber conocido Machu Picchu, estamos lejos del circo montado en Puno y sus famosas Islas de los Uros. Hemos huído de allí buscando un lugar que nos acerque al lago y que nos muestre a su gente real, la que vive dándole la mano al Titicaca y no llenando sus aguas de grandes lanchas a motor en busca de la foto mentirosa y del recuerdo material. No es tarea fácil pero tras tomar dos colectivos que nos hacen atravesar toda la península de Capachica, llegamos al pequeño pueblo de Llachón, residencia de agricultores y ganaderos, de pescadores y artesanos, de personas que aman el lago y se sienten orgullosos de poder admirarlo.

Plaza Principal de Llachón
   Al llegar vamos en busca de Félix Turpo, un señor que ha montado una casita a orillas del Titicaca. No sabemos cómo llegar pero nos damos cuenta de que todo el mundo le conoce y, además, todos hablan de él con una sonrisa. Buenas vibraciones. Tras una caminata de 20 minutos, un cartel nos indica que hemos llegado. Allí nos recibe Félix, con una enorme sonrisa que parece dibujada de forma permanente en su rostro. Esa sonrisa nunca dejará de acompañarnos durante los próximos días. Sólo estamos nosotros, una pareja holandesa y Manuel, un canadiense en permanente búsqueda de energías. Después, conoceríamos a Nicolás y Lolita, dos franceses con los que compartimos geniales conversaciones sobre viajes y lugares del mundo. Más sueños que surgen...



Conociendo Llachón: sus lugares


   Y aquí pasamos los siguientes tres días, entre coladas con las mejores vistas posibles, charlas viajeras y relajantes y preciosos paseos por la zona. El tiempo aquí se mueve más despacio y, a veces, no puedes evitar sentarte en las mesas construidas por el señor Félix y en el más absoluto silencio, contemplar el lago y soñar con sus leyendas, sin electiridad pero con la energía más poderosa que existe, la que es movida por la naturaleza. Por la noche, el cielo deja la tímidez de las ciudades y se muestra tal cual, completamente desnudo, con la luz de la luna iluminando el lago y un cielo de estrellas que nos envuelve por completo.



    La zona que rodea a la casa de Félix es muy bonita y merece la pena recorrerla con tranquilidad. Por el camino, vamos saludando a los vecinos y, por qué no, a las decenas de burros, ovejas, gallos, vacas y cerdos que se cruzan con nosotros y nos miran con cara de "estos no son de aquí". Así llegamos a "la playa", con sus pequeñas barcas de pescadores y su pequeño oleaje que le da al paisaje un signo de identidad único.


   Al día siguiente decidimos subir al Mirador de Carós a ver el atardecer. Tras 50 minutos de extenuante súbida (no olvidemos que nos encontramos a 3.800 msnm) todo se detiene y tenemos ante nosotros la inmensidad del lago con las Islas de Taquile y Amantaní sobresaliendo y el Sol empeñado en que nos llevemos de recuerdo su imagen bañando de color las nubes y el lago. Por supuesto, aceptamos el regalo y el recuerdo se queda con nosotros hasta hoy y hasta siempre.


   Para reponer fuerzas de todos estos paseos, Félix y su mujer nos preparan una sopa de quinoa muy sabrosa y una trucha a la plancha que nos hacen recuperar la energía de inmediato. Y como cada noche matecito de coca y muña y a descansar.


   Conociendo Llachón: su gente

   
   Félix no desiste de su sonrisa. Es feliz con lo que tiene y con lo que hace y lo transmite con su forma de tratar a la gente y al entorno. Cinco años en la escuela y trabajador de la construcción desde los 12, decidió irse a trabajar de albañil a la isla de Amantaní. Allí, el turismo era ya una de las principales fuentes de ingreso de la isla y así surgió en su vida el sueño de dedicarse a ese sector en Llachón. Nadie antes lo había pensado en el pueblo y sólo su mujer creía en aquel sueño.

  Lo que tenía por aquel entonces era un terreno montañoso que tardó 4 años en alisar. A pesar de que sus vecinos no creían en su "locura", construyó entonces una pequeña casa con 2 habitaciones y un comedor y comenzó su aventura con apenas 5 o 7 huéspedes al año. Recorrió Cusco y Lima anunciando su proyecto y tras años de esfuerzo hoy dice orgulloso que ha merecido la pena. Una nueva casa con 3 habitaciones más nos dice que si, que ha merecido la pena. Lo dice sonriente, como no podía ser de otra forma, compartiendo una taza de té con nosotros.


   Llachón es la tierra del Titicaca pero también de su gente. Por eso, decidimos seguir descubriendo la magia de este lugar a través de los ojos y las palabras de las personas que lo habitan. E inesperadamente, al lado de la iglesia, nos cruzamos con la tienda de este simpático señor, compañero de clase de Félix con el que estuvimos conservando algo más de una hora sobre las lenguas de la región, la prohibición del Quechua en la escuela y los juegos de niños. De regalo, una pequeña clase de Quechua entre pan, chocolatinas y patatas.


   Además, en cada camino los saludos de los lugareños son una constante invitación a su tierra. Una tierra en la que tienen una mención especial sus mujeres, luchadoras constantes y grandes trabajadoras que cargan sacos, dirigen los rebaños y mantienen el peso de las inquebrantables casas de adobe. Su vestimenta es tradicional y es única de esta zona.



    Y después de esta gran experiencia podemos decir que Llachón nos ha robado un pedacito de nuestro corazón que se quedará a vivir en la Casa de Félix. Quizás por eso hoy en día a veces sentimos que estamos allí, escuchando ese silencio y recordando cómo las olas recorren sin rumbo las aguas del Lago de los pumas de piedra, en busca de una orilla que se encuentra lejos, muy lejos. Allí, desde esa orilla vivimos y sentimos la magia del Titicaca.



Datos Prácticos


  • CÓMO LLEGAR
    Para llegar hasta Llachón desde Puno, deberéis preguntar por los colectivos que salen hacia el pueblo de Capachica. Por S/. 3 os llevarán hasta allí en 1 hora y cuarto. En el mismo sitio donde te deja este transporte, debéis tomar otro colectivo hasta Llachón. Este último nos costó S/. 2 y tardó unos 30 minutos. Eso si, cuando cogéis colectivos tenéis que saber que hasta que no se llenan no salen así que en Puno esperamos unos 20 minutos y en Capachica 30 minutos.

   Ya en Llachón, el colectivo os dejará en la misma plaza del pueblo. Para llegar a la Casa de Félix tenéis que coger el camino que hay a la izquierda de la iglesia. Tras 20 minutos veréis un cartel a la derecha que os indicará que habéis llegado. De todas formas, si preguntáis a la gente, todo el mundo lo conoce.

  • CASA DE FÉLIX
    La casa de Félix cuenta con los servicios necesarios para que la experiencia sea perfecta. Es decir, no hay WiFi, ni TV ni nada que pueda arruiniar vuestra visita y convertirla en un sitio más. Las habitaciones son sencillas y están construidas con adobe. No tienen calefacción pero Félix os dejará todas las mantas que necesitéis. El baño se encuentra al lado de las habitaciones y tiene agua caliente.

   El precio por habitación doble es de S/ 30 (8€) por persona. El desayuno, la comida y la cena cuestan S/ 40 (11€) más por persona. Podéis hablar con Félix si el precio no se ajusta a vuestro presupuesto.

   Félix también puede concertaros una exursión en barco a las cercanas islas de Taquile y Amantaní. Y si necesitáis cualquier cosa le podéis preguntar y seguro que os intenta ayudar. A nosotros, por ejemplo, nos mantuvo informados de las huelgas que estaban teniendo lugar en Perú y Bolivia y que condicionaban nuestro transporte.

Contacto de Félix Turpo: Lo más rápido es que le llaméis al 951664828 o al 973642767. En las Oficinas de Turismo de Perú os dejan llamar gratuitamente a los alojamientos. Su correo electrónico es hospedajesamary@hotmail.com.

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10 comentarios:

  1. Hola soy de Ica - Perú, he ido a Puno y a las islas que se suelen frecuentar, agradezco que hayan publicado este post ya que me animar a visitar Llachón, les mando un abrazo, que sigan los viajes :)

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    1. Hola Rocío! Nos alegramos mucho de que el post te haya animado a visitar Llachón. Para nosotros fue una de las mejores experiencias que vivimos en Perú, tanto por el entorno como por la forma de vida tan real que vimos. Si necesitas más información, encantados de ayudarte. Por cierto, nos encantó tu país y siempre vamos a recordar este viaje con una gran sonrisa. Abrazos viajeros!

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  2. Buenísimo el post!! Justo yendo para llachon a descubrir un poco más d mi Perú.... a ver si encuentro al Sr. Feliz;) slds

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    1. Eso es genial!!! Nos alegramos muchísimo de que te hayamos inspirado a vivir esa experiencia. Seguro que te va a encantar. Da recuerdos al Señor Félix de nuestra parte. Cuando vuelvas, te agradeceríamos nos contaras qué tal ha ido por allí. Que lo disfrutes. Abrazos!!

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  3. Buenísimo post muchachos! En agosto realicé el tour de 2D/1N en las islas de Taquile y Amantaní y me quedé con ganas de más. Es completamente hermoso. De hecho que tengo que regresar y visitar la península de Capachica.

    Un fuerte abrazo desde Lima. Éxitos!

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    1. Muchísimas gracias Pedro!! Nos alegra que te haya gustado. Es un post que está hecho con muchísimo cariño y con muchas sensaciones bonitas. Nosotros nos quedamos con las ganas de visitar Amantaní porque nos hablaron muy bien de ella. Quizás para la próxima vez.
      Abrazos desde España directos a Lima!

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  4. Hola
    En julio viajaremos por allá...y por supuesto después de leer vuestro post, nos alojaremos en casa de Felix.
    Para regresar a Puno había pensado coger un ferry a Taquile y desde allí otro a Puno. Lo veis viable?

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    1. Hola Carlos!! Creo que es factible pero nosotros no lo hicimos. Si vas a ir a Casa de Félix, él te puede conseguir transporte hasta Taquile. Y en Taquile seguro que no tienes problema para volver a Punto ya que hay varias barcas que hacen el trayecto a diario. Que tengas un buen viaje!!

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  5. Hola chicos, gracias a vuestro post y de algun viajero más por fin hemos encontrado la manera de disfrutar del Lago Titicaca fuera de los grandes circuitos turísticos. Una pregunta, es factible ir de Llachon a Cuzco en el día? Cómo sería? Llachon - capachica - puno - cuzco?
    Un abrazo!

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    1. Hola Beatriz!! Nos alegramos de que te haya sido útil. Es una forma mucho más real de descubrir el lago así que seguro os gustará.
      Sobre tu pregunta, yo creo que si vais temprano por la mañana sí es factible. Para llegar sería exactamente el trayecto que has puesto. Luego tendríais que mirar horarios pero a Cuzco tendréis varias posibilidades durante el día. Ya nos contaréis a la vuelta qué tal os ha ido! Dad saludos a Félix de nuestra parte.
      Un abrazo y buen viaje!!

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