jueves, 26 de enero de 2017

Cuál es la mejor época para viajar a Islandia: verano vs invierno


¿A quién quieres más? ¿A papá o a mamá? Así afrontamos este post, con el amor que sentimos por un país que hemos conocido en sus dos extremos. Después de nuestros dos viajes a Islandia (en julio y en diciembre), podemos decir que visitar el país en estas dos épocas del año es una experiencia en sí misma. Es puro contraste, como la sal y el azúcar, como el frío y el calor, como el Heavy y el Vals. En este post os damos las razones para que decidáis vuestro próximo viaje al país de la tierra y el fuego, para que tengáis más claro cúal es la mejor época para viajar a Islandia.


Razones para viajar en verano


Movilidad


    Uno de los grandes puntos a favor para viajar en verano es la posibilidad de recorrer la isla sin preocupaciones de que corten tramos a causa de las fuertes tormentas de nieve. Si bien es verdad que algunas carreteras (las famosas "F") sólo son accesibles con 4x4 incluso en verano, en este periodo del año podéis circular por la carretera principal (la número 1 o "Ring Road") y por las carreteras secundarias sin problema. Nosotros en esta ocasión alquilamos un turismo y nos movimos por toda la isla e incluso por la zona de los Westfjord. En invierno reomendamos sí o sí un 4x4.


Horas de luz


   Llegamos un 2 de julio a Reykjavik. Eran las 2:00 de la madrugada y en el cielo una gran claridad nos hacía dudar de la hora. Así es Islandia en verano, un país con luz las 24 horas del día. ¿Lo bueno? Que si no fuera porque el cuerpo necesita descansar, podrías estar visitando una cascada a las 3:00 de la madrugada y nadie te diría que estás loco. En verano se pueden aprovechar los días al máximo y eso hace que la planificación pueda ser un poco más flexible y que pueda surgir un plan alternativo durante el viaje que merezca la pena hacerle un hueco.


Cascadas en su máximo esplendor


   El verano trae consigo el deshielo y el deshielo, a su vez, enfurece a los ríos hasta convertirlos en auténticas bestias de la naturaleza. La fuerza del río se hace notar en las cascadas que sonríen orgullosas al ver a todos esos viajeros que las miran boquiabiertos. En Islandia nunca podrás decir con seguridad "ésta es la mejor cascada que he visto en mi vida" porque a la vuelta de la esquina habrá otra esperándote igual de espectacular. Todas tienen algo diferente, algo que las hace ser únicas. Una es la más alta, otra la más caudalosa, otra la más ancha; las hay escondidas en cuevas o abiertas mirando al mar; también las que te permiten rodearlas y admirarlas desde dentro o las que tienen un mirador para ser contempladas desde las alturas. Búscalas, encuéntralas y déjate sorprender..


Dynjandi
Seljalandsfoss

Diversidad de colores


   A veces te encuentras rodeado de ellos: el azul del cielo, los campos morados y verdes, el negro de sus playas volcánicas, el blanco de los glaciares... Todos los colores tienen cabida en Islandia y el verano es el mejor momento para contemplarlos. Y cuando hay sol, la explosión de color que se produce es digna de admiración.



Mayor posibilidad de realizar actividades


   El clima en verano es suave, con pequeñas bajadas de temperatura durante "la noche". Esto hace que haya un menor número de actividades canceladas por el clima ya que en invierno el viento, la nieve y las nubes muchas veces impiden realizarlas. Nosotros en verano no tuvimos ninguna cancelación. Realizamos un trekking por un glaciar, avistamos ballenas en Husavik y accedimos al cráter Viti; sin embargo, en invierno nos cancelaron dos de ellas. También es una cuestión de suerte pero en verano tendréis más posibilidades de realizar actividades.


Sol de Medianoche


   Es un fenómeno que no estamos acostumbrados a ver y, aunque el cuerpo se resista a habituarse, es muy curioso. Estar contemplando un pequeño atardecer a las 12 de la noche desde una granja islandesa es algo que sólo se puede hacer en verano.




Si ya casi estabais convencidos, no os lo vamos a poner fácil. Preparaos para descubrir las razones para visitar Islandia en invierno...


Razones para viajar en invierno


Ver la aurora boreal


   ¡¡Y vaya razón!! Ver la aurora boreal fue la experiencia más alucinante y emocionante que vivimos en invierno. Un sueño que se cumplió un 31 de diciembre cuando nos disponíamos a preparar la cena. Allí estaba ella, tan espectacular, tan bonita, tan mágica. La aurora boreal sólo puede verse si se dan varias condiciones: que haya completa oscuridad, que estén activas durante esa noche y que el cielo esté despejado. Se pueden ver desde septiembre hasta abril pero el invierno es un gran momento para verlas ya que hay más horas de oscuridad total.



Paisajes invernales que impresionan


   Recorrer los paisajes que habíamos visto en verano pero con el blanco de la nieve cubriéndolo todo fue una experiencia que nos encantó. Cuando Islandia se pone su capa blanca, parece que estás metido en un cuento. Los ríos se dibujan entre ríberas blancas y los pinos se cuelgan copos de nieve que se mezclan con el verde de sus hojas, Pareciera que los volcanes expulsaran nieve en lugar de magma y hubieran convertido los campos de lava en esponjosas nubes de algodón de azúcar.


Cascadas congeladas


   No brotan tan majestuosas como en verano pero tranquilos, tienen un as bajo la manga para que sigáis diciendo "esta es la casacada más bonita que he visto en mi vida". Los tímpanos de hielo adornan las paredes en un paisaje que parece diseñado por el mismísimo Tim Burton. La nieve acompaña y te hace seguir con la boca abierta (y el cuello bien tapado, no vayáis a coger frío).

Öxarárfoss

Las lagunas glaciares se hacen mayores


   Son espectaculares en cualquier momento del año pero en invierno los icebergs se multiplican y crecen de manera monumental. Nosotros volvimos a visitar Jokulsárlón y Skaftafelljökull y las dos se mostraron majestuosas en invierno. Es verdad que en verano también impresionan pero en invierno tienen ese algo más.

Skaftafelljökull
Jokulsárlón

Disfrutar del "Amardecer"


   No busquéis en la RAE esta palabra. Nos la inventamos durante este último viaje en invierno para tratar de definir el espectáculo que nos mostraba el cielo cada día. Ese espectáculo cuando el amanecer se funde con el atardecer; cuando los colores rojizos del cielo dan paso a las nubes anaranjadas y éstas se despiden para que vuelva el rojo, el morado, el rosa, o cualquier otro color imposible que a Islandia se le ocurra cocinar ese día para vosotros. Un continuo "amardecer".


Entonces, ¿cuándo voy?


   La pregunta del millón y que tantos nos habéis preguntado. No es fácil la respuesta ya que entendemos, en primer lugar, que Islandia es un viaje de dos etapas: invierno y verano. Es lo que nosotros recomendamos para tener una visión completa del país ya que son dos viajes completamente diferentes. Así que os animamos a conocer el país en sus dos extremos. Pero como queréis respuestas claras, os intentamos ayudar.

   Es más fácil decidir si tenéis objetivos claros. Si vais por primera vez y queréis tener una visión lo más general posible del país, entonces os recomendamos que vayáis en verano. Como hemos dicho, tenéis más horas de luz y más accesibilidad por lo que la planificación es más sencilla y podréis visitar muchos más lugares en menos tiempo. En invierno, debido a las pocas horas de luz, los días tienen que estar perfectamente planificados y tenéis que tener claro que podréis ver menos cosas por día que en verano.

   Pero si vuestra intención es ver la aurora boreal, entonces el invierno es vuestra estación de viaje. En verano son imposibles de ver y cuanto más nos acercamos a los meses centrales del invierno (de noviembre a febrero), más posibilidades tendréis. Eso sí, en septiembre, octubre, marzo o abril también podréis verlas con suerte.

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