miércoles, 19 de julio de 2017

10 experiencias que no olvidaremos de Japón


   Japón es una tierra de lugares increíbles y maravillosos. Un país en el que asombrarse con la belleza de sus paisajes o con la diversidad de sus ciudades. Pero el post de hoy no viene a hablaros de lugares que visitar sino de algo que perdura de una forma brutal en los recuerdos. Hoy venimos a hablaros de aquellas experiencias que nos hicieron vivir el viaje de una forma especial. Porque por encima de todo, Japón es un pais de vivencias y choques culturales, de intercambios y de respeto por lo diferente, de conocimiento y aprendizaje. En este post os traemos las 10 mejores experiencias que vivimos en Japón.



Disfrutar de la belleza de los jardines tradicionales japoneses


   En los jardines japoneses ningún elemento queda destinado al azar. Todo está milimétricamente pensado, todo tiene un lugar y una forma y, sobre todo, un porqué. El jardín japonés nace de una necesidad de contacto con la naturaleza, de la representación de una realidad que te hace sentir que estás allí mismo y en ningún otro sitio. Es también un camino hacia la religiosidad o, simplemente, un lugar donde disfrutar del momento. Una experiencia en la que observar, pensar, meditar y disfrutar.

Koraku-en, Okayama
   Son muchos los tipos de jardines que vimos en Japón. Desde los pequeños jardines escondidos en las casas de las familias más importantes hasta los que descansan a orillas de un templo sintoísta, pasando por los relajantes jardines Zen. 


   Para nosotros, los que más nos llamaron la atención fueron los de Kenroku-en en Kanazawa, el jardín Zen Ryoan-Ji en Kioto y el Koraku-en en Okayama.



Llegar a Shikoku en bici a través de la ruta Shimanami Kaido


   Nos lanzamos a la aventura tras la recomendación de nuestro amigos Vir y Fran de 365 Sábados Viajando. Al ver que llegaban vivos y con todos los órganos vitales en su sitio, realizamos esta ruta de dos días que nos resultó toda una experiencia. Puentes gigantes conectan la isla de Honshu (Onomichi) con la isla de Shikoku (Imabari) a través de otras diminutas islas que nos enseñaron pequeños pueblos de pescadores, playas donde los domingueros japoneses van a darse un chapuzón y vistas preciosas del Mar interior de Seto. 70 kilómetros de aventura para llegar a una de las partes de Japón que más nos impresionó y que más real nos pareció: Shikoku.




   Para esta ruta tuvimos que mandar las maletas desde Hiroshima hasta el hostal donde íbamos a dormir en Osaka ya que hay que llevar el mínimo equipaje posible. Desde las oficinas de correos podéis realizar estos envíos.


Realizar una iniciación a la ceremonia del té


   Nos podemos equivocar pensando que esta ceremonia en Japón consiste en nada más que beber té. Esta ceremonia está cargada de rituales y símbolos que buscan satisfacer a los invitados estética, gustativa e intelectualmente. Todos los gestos tienen un significado y tardan años en aprenderse. Es por ello que para ser un maestro de ceremonias se necesitan unos 15 años de práctica y la aprobación de lo que podríamos llamar un maestro de maestros. Lo que vivimos allí, en una casa de té tradicional, rodeado de un precioso jardín japonés, fue una experiencia inolvidable que recordamos con cariño y admiración y que nos ayudó a aprender más acerca de la fascinante cultura japonesa.

Todo ello fue posible gracias a Waki Japan, una pequeña empresa muy recomendable ya que es de las pocas que realiza la ceremonia en una casa de té tradicional.



Dormir en un hotel cápsula


   Dormir en Japón es toda una experiencia en si misma por la cantidad de tipos de alojamientos que puedes encontrar. Os animamos a leer el post "Tipos de alojamientos en Japón" donde os contamos los 12 tipos que probamos nosotros. Uno de ellos fue el famoso hotel-cápsula japonés en el que duermen trabajadores que han perdido el último tren que les llevaba a casa y viajeros curiosos como nosotros que quieren probar una forma diferente de dormir.



   Quizás no sea la forma más cómoda de dormir pero nos pareció más grande de lo que pensábamos. Desde luego, es una de esas cosas que uno debe de hacer cuando viaja a Japón.


Bañarnos en un onsen tradicional japonés


   Los hay en prácticamente todo el territorio de Japón. Los puedes encontrar en grandes complejos termales e incluso en muchos hoteles. Tambiñen los tienes de interior o de exterior (rotenburo). Incluso vimos onsen de pies en algún pequeño pueblo de los alpes japoneses. El onsen es una parte importante en la vida y la cultura nipona. Es una forma de relajarse después del trabajo, de reflexionar, de disfrutar y aprovechar el calor de la Tierra. Y, para nosotros, la mejor forma de terminar muchos de los días de nuestro viaje de 5 semanas por Japón. Y en tanto tiempo viajando por allí nos dio para probar muchos.

Onsen de pies

   En los onsen hay dos espacios diferenciados por sexos: uno para mujeres y otro para hombres. La principal razón es que para entrar en la zona del onsen tenéis que ir como Dios os trajo al mundo. Así, sin complejos y al agua. Existen algunos onsen mixtos pero son muy pocos y difíciles de encontrar.


Realizar un curso de Sushi


   Vale, podemos pensar que hay muchos cursos de Sushi que pueden hacerse en España pero, si tuvieras que hacer un curso de paella, ¿lo harías en Japón? En Tokio vivimos la experiencia de realizar un curso de sushi pero, sobre todo, de aprender acerca de las costumbres que tienen los japoneses sobre este tipo de comida que, muy pocas veces, hacen en casa. Y sí, también aprendes sobre las malas prácticas y los destrozos que hacemos a veces con este tipo de comida en España.


   Este curso de sushi también fue gentileza de Waki Japan que nos abrió las puertas de su casa para poder compartir la experiencia con vosotros. Os recomendamos que visitéis su web para que veáis las diferentes clases que tienen.


Sorprendernos con el frikismo nipón


   Japón es brutalmente diferente. Y sí, tiene su punto friki también. Muchos momentos en los que nos quedamos literalmente parados alucinando con algo o alguien. En Japón hay que estar con los ojos bien abiertos y tratar de empaparse de todo lo que te rodea. En Tokio, por ejemplo, alucinamos en el barrio de Akihabara, el barrio tecnológico por excelencia, donde cientos de luces de neón, productos, personas disfrazadas o máquinas recreativas se entremezclan en unas pocas calles.




   Y entre esas frikadas, descubrimos el Purikura o fotomatón japonés. En estas maquinas lo de hacerse una foto normal no es ni de lejos lo que uno puede esperar. Tras la foto se muestran un montón de recursos en forma de pegatinas, brillos, frase, retoques con apertura de ojos extrema incluída, brillos, coloretes, colitas de diferentes animales, antenas, etc. Todo lo que te quepa en la foto y te de tiempo a decorar en los pocos minutos que te dan para ello. Ojo que incluso en algunas tienes un espacio con espejos y planchas del pelo para ponerte guapo/a antes de la foto. Un plan muy divertido, friki y recomendable si vais a japón.
  


Quedarnos paralizados al ver una Geisha en Gion


   Es uno de esos sueños que teníamos al planificar nuestro viaje a Japón y sabíamos que no era tarea sencilla. En Kioto acudimos al barrio de Gion, también llamado barrio de las Gesihas, el sitio perfecto para poder vivir esta experiencia. Y puede parecer que ver a una mujer vestida de una determinada manera puede ser algo sin importancia. una cosa más del viaje. Para nosotros fue un momento mágico, una sensación única en la que se percibe, aunque sea en unos segundos, lo especiales que son estas mujeres. Son segundos en los que se para el tiempo, en los que pareces estar dentro de una historia mágica y en los que sólo tienes ojos para ellas.



Conocer a las personas que hicieron más feliz nuestro camino


   Un viaje no se puede reducir a los lugares que has visitado. Un viaje es completo cuando recuerdas a las personas que han compartido contigo una parte del trayecto, que han conversado y que te han ayudado. Como aquel señor que compartió con nosotros una charla de dos horas en un tren de Shikoku, orgulloso de sus pocas clases de castellano que dio hace unos cuantos años y que le llevaron a despedirse con un "hasta luego" y "gracias" mientras nosotros le respondíamos "sayonnara" y "arigato". Cosas del viaje.


   Como aquella mujer mayor que bailó con nosotros durante un festival tradicional en Osaka mientras sonriente nos gritaba "I love you".

   Como Sumiyo, una matrona japonesa que nos abrió las puertas de su casa para alojarnos junto a otros viajeros en nuestra primera experiencia de Couchsurfing.


   Como Aoi, un piloto que nos llevó desde Tokio hasta Nagoya en autostop durante un día, que nos hizo creer en los seres humanos, en la bondad sin condiciones, en la importancia de dar sin recibir nada a cambio. Hablamos de sueños, de viajes, de culturas... Y de paellas, por supuesto.

Como ellas y ellos.




Comer como nunca lo hemos hecho mientras viajamos


   Podemos decir que, después de todos los viajes que hemos hecho, en Japón ha sido donde hemos probado los mejores platos de nuestra vida. No decimos que sea el sitio donde mejor se come -que, ojo, se come muy bien- sino que tiene platos absolutamente exquisitos. Aún recordamos esa carne de Kobe que se deshacía en la boca o ese Tataki de atún en la ciudad de Kochi (Shikoku) que nos hizo incluso cerrar los ojos mientras lo degustábamos.

Carne de Kobe

Nosotros siempre viajamos con IATI Seguros y ahora, sólo por ser lectores, tenéis un 
5% DE DESCUENTO en vuestro seguro pinchando en este enlace.

2 comentarios:

  1. ¡Pero bueno! ¡Tenemos un montón de estas experiencias sin realizar! Vamos a tener que volver a Japón, mira qué cosas... Un post muy emotivo chicos, y súper real :D

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias guapa!! A Japón siempre se vuelve así que para la próxima ya tenéis lista de tareas, jajaja. Hay tanto que hacer allí y, sobre todo, tan diferente...
    Abrazos!!

    ResponderEliminar

¡Gracias por tu comentario!